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EL ACANTILADO LUCHA CONTRA EL MAR
Las Grutas
Las Grutas, dieron nombre a la villa balnearia, pieza clave entre los atractivos naturales del lugar. Estas son caladas por el mar en el murallón, principal factor de la erosión.

Las Grutas muestran la fragilidad del acantilado, la roca no es sólida, acercarse demasiado al acantilado implica siempre un riesgo latente. Es recomendable hacer caso de la cartelería existente y escuchar las recomendaciones de no posicionarse debajo del murallón ni ingresar a las cuevas, porque los desmoronamientos son parte natural del proceso de formación de los acantilados.

El geólogo local, Renzo Bonuccelli, explica que los denominados farallones "están elaborados en rocas sedimentarias marinas de la Formación Patagonia que afloran a la costa entre el norte de la Rinconada y el sur de Las Grutas".

Tal formación data del mioceno superior y se depositó al final de la era terciaria hace unos 3.5 millones de años. Los acantilados "se forman por la acción conservadora de las olas, como consecuencia del derrumbe de las rocas colgadas sobre el socavón, o media caña, excavado en la base del murallón, que va retrocediendo gradualmente". Están compuestos de sedimentos limo arenosos a limo arcillosos d color amarillo verdoso, a veces con coloraciones castañas. Este paquete sedimentario expuesto en los acantilados, que pueden alcanzar hasta ocho metros de altura relativa, presenta una buena estratificación horizontal con alternancia de bancos más resistentes. La diferente competencia de la erosión provoca resalto de los bancos que sobresalen del perfil del acantilado. "Las olas constituyen el principal factor dinámico responsable de la abrasión (erosión marina). La mayoría de las olas tienen su origen en el viento. Cuando llega a aguas poco profundas, cerca de la playa, la ola comienza a dragar el fondo, aumenta su altura (alrededor del 40 por ciento) y su longitud disminuye amontonándose, sus frentes se vuelven cóncavos y vuelcan hacia delante, formando la rompiente”.

Las olas rompen sobre los acantilados en pleamar.Actuando por presión, succión, choque, ametrallamiento y efecto de rebote vertical.

Los farallones están sujetos a choques de enorme intensidad. Las fisuras y grietas gradualmente se abren y ensanchan. El agua se introduce en cada una de las aberturas comprimiendo el aire ocluido entre las rocas. Al retirarse cada ola, el aire comprimido se expande con fuerza explosiva y bloques grandes y pequeños ante el bombardeo se van desprendiendo con el tiempo. "En los últimos 100 años se estima que el promedio del proceso de retroceso del acantilado ha sido de 2.5 a 3 metros, fundamentalmente agravado en estos últimos 35 años por el asentamiento poblacional y por la mano del hombre en el manejo del paisaje, como resultado del desconocimiento de los procesos naturales intervinientes".

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